"Convertios y vivid en comunión" (cf. Mc 1,15; Hch 2,42)

Reto de conversión comunitaria

La conversión del cristiano no es una tarea individual. Nos salvamos juntos.

 

Por ello os proponemos hacer el camino de la cuaresma juntos, bajo el lema «convertíos y vivid en comunión». Está inspirado en dos versículos del Nuevo Testamento. El primero, Mc 1, 15, con las palabras cuaresmales tradicionales, palabras con las que Jesús inauguró su ministerio de predicación pública, que, literalmente, signigica: «volver nuestra vida a Dios», al Bien, a la verdad. La segunda parte de nuestro lema está inspirado en los Hechos de los Apóstoles. Se trata del resumen que hizo San Lucas de la vida de la Iglesia naciente: «perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la fracción del pan, en la vida común y en la oración» (Hch 2, 42).

Por ello, los sacerdotes de la parroquia os proponemos un itinerario cuaresmal, que iremos explicando cada domingo y al que os invitamos a sumaros, dando pasos para vivir una vida comunitaria más intensa. Hoy, miércoles de ceniza, os proponemos también una vivencia comunitaria de las tres armas espirituales de la cuaresma: orar unos por otros, dar limosna de nuestro tiempo a la comunidad y a los hermanos y «ayunar de» o sacrificar aquello que nos divide, que nos impide vernos y vivir unidos como hermanos.

Y, por supuesto, os invitamos especialmente a participar en el gran acto penitencial organizado por todos los grupos de la parroquia y en el retiro cuaresmal del 7 de marzo.

 

Os invitamos a seguir esta explicación de los cinco pasos de nuestro reto que iremos publicando aquí mismo, a continuación.

 

I Cuaresma: caminar juntos por el desierto (Comunidad-comunión)

 

El desierto es el lugar donde se formó el Pueblo de Dios. La escritura nos dice que no fueron capaces de «escuchar» la voz del Señor en el desierto. Jesús se presenta como el modelo de conversión, del hombre de corazón blando, que acoge la Palabra que Israel no escuchó. Sus tres respuestas al diablo nos recuerdan tres momentos en los que Israel no vivió unido a Dios ni entre sí. Escuchando juntos la voz de Dios, escuchándonos entre nosotros, queremos vencer el individualismo creciendo en comunión.

Reto concreto: ¿estoy ya incorporado a alguna comunidad de vida en la parroquia? ¿podría incorporarme a una de las que existen? ¿podemos crear una? ¿vivo con fidellidad mi pertenencia a una comunidad parroquial? ¿doy prioridad a cualquier cosa antes que a la reunión de la comunidad?

 

III Cuaresma: bebemos juntos y juntos damos de beber (caridad fraterna)

 

El Agua Viva, el Don de Dios es el Espíritu Santo. Es un nuevo nacimiento, nacemos del amor de Dios. Esta experiencia espiritual funda nuevas relaciones entre nosotros. Una comunidad cristiana

Reto concreto: «Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras» (Hb 10, 24). Cuidemos la acogida y el cuidado de los hermanos ¿Estoy pendiente de sus necesidades? ¿procuro vivir en el olvido de mí mismo para vivir pendiente de las necesidades del otro? ¿pienso en personas que podrían ser acogidas en la comunidad? ¿pongo mis dones al servicio de la comunidad?

 

II Cuaresma: subir juntos al Tabor (fracción del pan, liturgia)

 

La comunidad se construye desde el contacto con el Dios vivo. Esta experiencia de Dios se vive subiedo al Tabor. Esto es, buscando decididamente a Dios en la oración y en el silencio. Al monte de la presencia de Dios se sube mejor juntos, unidos.

 

Reto concreto: ¿La Eucaristía dominical es para mí solo una buena práctica, o, además, busco a Dios en ella intentando participar con fruto? ¿asisto solamente o tomo parte activa como parte de una comunidad que celebra? ¿pongo mis dones al servicio de esta comunidad? ¿Cómo pienso pasar la pascua? ¿con mi comunidad parroquial o pensando solo en mis planes personales?